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A PIE DE ARBOL

Semillas rebeldes en la tierra

flavifoto_574
Actualizado 15/11/2019 10:08:16
Redacción

Los pueblos se han convertido ya en asilos rurales, incluso en espacios inhóspitos para los inmigrantes “rebuscadores” de trabajos penosos e incierto porvenir. Los pocos habitantes se comunican a través del coltán, pues se han perdido las relaciones directas y las conversaciones vecinales.

Pasaron las elecciones con aires “renovados” de permanente clientelismo y anclada corrupción. En el mercado electoral la gente votó mayoritariamente a los herederos del régimen del 78, que por robar nos roban hasta la felicidad. El mundo rural se reafirmó en el SÍ más “profundo”, en el eterno amén, amarrado a la voluntad de los organismos y prebostes que representan el dominio, el poder y el dinero. Bajo el señuelo de que avanzan en progreso, ignoran que ese avance se traduce en retroceso demográfico, abandono y pobreza social.

Alcaldes perpetuados en la segunda y tercera generación, empadronamientos ficticios, interesados en acaparar Bienes Comunales: parcelas, quiñones, vitas…, cierran el círculo de esta cleptocracia empeñada en cementar las plazas, remover aceras, desfigurar paisajes, destruir ecosistemas y en definitiva, expulsar a la gente del Campo. Retorna el caciquismo más cerril, el que antaño socavó al viejo mutualismo y ahora pretende destruir la convivencia pacífica y cualquier vía de cooperación. Aquí radica el fenómeno de soledad y aislamiento que sufren las comunidades rurales. En palabras de Newton, “la gente se siente sola porque construye muros en lugar de puentes”.

Los pueblos se han convertido ya en asilos rurales, incluso en espacios inhóspitos para los inmigrantes “rebuscadores” de trabajos penosos e incierto porvenir. Los pocos habitantes se comunican a través del coltán, pues se han perdido las relaciones directas y las conversaciones vecinales. Abrumados por la monotonía de los días, el ronco sonar de los tractores, el estrépito de las motosierras y el silencio profundo de las noches, han perdido el contacto con la Naturaleza viva, sutilmente aletargada, para soñar con naves industriales, barriles de energía y monocultivos en serie.

Las comunidades rurales envejecen a ritmo galopante, atadas a las cadenas de la globalización. Yacen como islotes abandonados y se aferran a los préstamos para afrontar crisis permanentes y sucesivos déficits. No piensan en el remonte social ni en la reconstrucción comunitaria que les libere de los agro-tóxicos, de las semillas de la muerte, de tanta chatarra y apero tecnológico desparramados por calles, plazas y frontones, en permanente búsqueda de recicladores de derroches. El aislamiento rural aparta a los pueblos de la cultura y de la educación permanente, construidas sobre los valores del compromiso ético y de la justicia social. Incluso la cultura propia, enraizada en la historia de los pueblos,-ajena a latifundios y agro-tóxicos-, tiene que renacer impregnada del ancestral concepto de “Sabiduría de la Tierra”. (Gustavo Duch).

La Ecología y la ética, con respecto al cuidado de los animales y de la propia Tierra, se basan en el principio de la vida y la conservación del medio ambiente. La avaricia y la ignorancia esterilizan los suelos, contaminan las aguas, arrasan los ecosistemas, desfiguran paisajes, destruyen la biodiversidad en sus múltiples formas, la flora, la fauna, sin importarles el valor meta-económico de la Tierra. Se puede afirmar que se aplican a la agricultura los principios de la industria. Este hecho lo determinó el Dr. Sicco L. Mansholt en su Plan para la Comunidad Económica Europea, en el que abogaba por “implantar grandes Unidades Agrícolas, como si fuesen fábricas y reducir al máximo la población agrícola de la Comunidad, tras el abandono de los pueblos y de la agricultura”.

Esta es la esencia de los mercaderes capitalistas que consideran a la Tierra como una cantera en salvaje y permanente explotación. ¿Qué respeto merecen los depredadores financieros que propugnan el abandono masivo de la población rural, mediante la mecanización a gran escala, la agro-química generalizada…, con el fin de contrarrestar la plena o parcial ocupación en el Campo, imprescindible para afianzar la sostenibilidad, humanizar los campos y producir alimentos sanos y accesibles, completamente necesarios para el sustento de la Vida?