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ENTREVISTAS

“Me parece un privilegio poder utilizar mi trabajo para manejar emociones”

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Actualizado 02/12/2019 10:55:42
Redacción

Javier Fesser recibe el Águila de Oro en un momento de actividad frenética. Si hace unas semanas presentaba el libro ‘Nada nos para’, escrito por jóvenes con discapacidad intelectual y en el que ha colaborado, hace apenas unos días concluía el rodaje de su último largometraje ‘Historias lamentables’. Además, su presencia en Aguilar de Campoo coincidirá con el estreno de su más reciente cortometraje, ‘El monstruo invisible’.

Pregunta.- ¿Cómo recibe el Águila de Oro?

Respuesta.- Conozco el festival de ocasiones anteriores y, para mí, recibir un homenaje en un festival que tanto ha hecho por el cortometraje me encanta. En el mundo del cortometraje me siento muy a gusto y feliz por seguir perteneciendo al grupo de la gente que quiere seguir haciendo cine por encima de todo.

P.- Lo dice después de haber triunfado en los Goya y de incluso haber sido nominado al Oscar.

R.- Si te digo la verdad, me gustan más este tipo de festivales que las grandes citas. Que sea un festival así, familiar, me parece un halago. Cuando, como sucede en Aguilar, compartes una aventura, cuando compartes un proyecto que mimas y que haces con cariño, eso es lo que de verdad lo hace valioso; que sea pequeño o grande no importa en absoluto.

P.- A pesar de haberse consagrado como director en largometrajes, no abandona el formato corto. De hecho, su último trabajo es el cortometraje ‘El monstruo invisible”.

R.- Vamos a estrenar ese cortometraje que he dirigido con mi hermano Guillermo. Es verdad que hay algo en el corto que me atrae muchísimo y que me permite salir de las limitaciones de la industria. Por un lado, parece contradictorio hablar de limitaciones, porque dispones de muchos más medios; por otro, creo que cuando hay menos responsabilidad económica, menos expectativas comerciales, hay una intención claramente artística, de expresarte, de experimentar y eso me gusta mucho. El corto me gusta: los que tienen más trabajo y más presupuesto y también los que se hacen en una mañana con un móvil; me gustan todas las historias que estén bien contadas.

P.- ¿Y qué nos puede adelantar de ‘El monstruo invisible’?

R.- Es un cortometraje de ficción que hemos hecho en colaboración de Acción contra el Hambre y que proviene del sueño de cerrar lo que iniciamos con ‘Binta y la gran idea’, en colaboración con Unicef, y ‘Bienvenidos’, que hicimos con la Organización de Estados Iberoamericanos. La idea era completar esta trilogía sobre la infancia en otro continente, en este caso en Asia, en Filipinas, y con un paisaje más dramático que los otros, que es el del hambre invisible, el hambre crónico que se hereda de generación en generación y que no se ve a primera vista pero que es terrible. Y mi reto es retratar ese paisaje, esa circunstancia y los personajes que la viven con el tono de ‘Binta’ y ‘Bienvenidos’ y que es positivo, luminoso y desenfadado, mostrando la parte positiva de personas que, independientemente de su condición o su circunstancia, son eso: personas.

P.- Habla de una ficción pero, por el tema, los personajes y el tono, bien podría ser un documental.

R.- Es una ficción en la que no nos hemos inventado absolutamente nada. Realmente, todo el proceso de elaboración de la película responde al que tendría un documental, pero cuando hemos visitado todos los lugares donde que queríamos rodar, cuando hemos conocido las historias, a los protagonistas, lo que ellos quieren contar, lo que quieren compartir, empezamos a hilvanarlo para que conforme una historia en principio similar. Lo hacemos así porque pensamos que es una película cuyo destino final es las escuelas y nos parece que la ficción permite empatizar mejor y hacer entender que los protagonistas podían ser uno mismo. A veces, cuando se habla de las grandes campañas para luchar contra el hambre crónica, todos esos datos, toda esa información que te puede dar un organismo como Acción contra el Hambre son muy espectaculares, impresionan mucho, pero no creo que tanto como ver a un niño como tú, que tiene nombre y apellidos, que tiene papá y mamá, amigos, ganas de jugar, que es como nuestros hijos, que le gusta una niña de clase… pero que, además, tiene un problema que se le puede llevar por delante como es el hambre. Creo profundamente en la ficción como herramienta para cambiar y para concienciar.

P.- Cada una de las historias de la trilogía de tres continentes distintos. ¿Puede parecer que estos problemas nos quedan lejos?

R.- A mí las fronteras me dan un poco igual. Hemos llegado a una comunidad en la que hay personas. Hablan un idioma que yo no entiendo, ni el traductor, pero cada vez tengo más claro que somos todos iguales, que somos familia, hermanos y que el mundo es muy pequeñito.

P.- ‘El monstruo invisible’ es una película pensada para proyectar en colegios.

R.- Es tan evidente que apostar por la educación es la mejor inversión posible, que me siento afortunado por colaborar para poder generar material didáctico que motive. Cuando era pequeño, me encantaba que en el colegio me pusieran cualquier material audiovisual, cualquier película, fotografía, cuento, cómic… todo eso a día de hoy se me ha quedado en la cabeza. Y esa es la intención, que los niños recapaciten, se diviertan; esa es la idea cuando cuentas un cuento o ves una película, que la gente lo pase bien pero que se queden en la cabeza con preguntas. Una película como ‘El monstruo invisible’ no es la respuesta a nada, pero creo que invita a preguntarse cosas y despierta muchas incógnitas.

P.- Comenzó su carrera con comedias y, poco a poco, sin abandonar el humor, da la impresión de que el factor humano se ha ido imponiendo en sus historias.

R.- Yo creo que es una evolución lógica de mi trabajo a la vez que voy adquiriendo experiencia. Al principio me interesan las historias, la fantasía que tienes en la cabeza pero, poco a poco, cuando entiendes lo que es narrar, cuando descubres lo que es capaz de hacer una cámara, empieza a aparecer una fascinación mucho mayor por las miradas, por los personajes que retratas, por las relaciones humanas. Qué efecto especial generado en Hollywood puede llegar a altura de los talones a un efecto tan poderoso como es el amor, como es la amistad, como es lo que nos mueve a los seres humanos. Me parece un privilegio poder utilizar mi trabajo para manejar emociones.

P.- Otro de los trabajos que ha presentado recientemente ha sido, en este caso, un libro en el que ha colaborado.

R.- Son relatos de personas con discapacidad intelectual de la Fundación A la Par que cuentan sus historias. A través de sus relatos preciosos cuentan vidas cotidianas que podrían ser la de cualquiera, solo que más divertida, más interesante y más emocionante, con más matices, con más aventura. Cuando manda más el corazón que la cabeza, hay algo que te hace ser mucho más abierto a todo. Es por eso que, entre otras muchas más cosas, de las personas con discapacidad admiro las ganas y la capacidad que tienen de celebrarlo todo, de encontrar un motivo de celebración en cada cosa que pasa diariamente. Y eso creo que está muy bien reflejado en cada relato del libro.

P.- Además, hace apenas unos días acaba de terminar el rodaje del largometraje, ‘Historias lamentables’.

R.- Estoy muy satisfecho con lo que hemos rodado, ahora tenemos que montar y esperamos estrenarlo en primavera. Creo que es una película con la que nos vamos a reír mucho y espero emocionarnos también, que es una buena combinación. Es una película con mucha ternura, con humor, inocencia y visualmente muy poderosa, espero.