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OPINIóN

Yo bebo agua del grifo

Actualizado 19/12/2019 09:25:10
Fernando Franco Jubete

El pasado 11 de diciembre se celebró en el centro cultural Lecrác de la antigua cárcel, una cata de aguas organizada por Aquona y El Norte de Castilla bajo el título “Agua de confianza para cuidar el planeta” y protagonizada por la campaña, el “hashtag” o etiqueta y la frase mediática #YoBeboAguadelGrifo, que Aquona está consiguiendo que la pronuncien y divulguen personajes relevantes y en particular los deportistas, que beben mucho agua, incluido Rafa Nadal.

El pasado 11 de diciembre se celebró en el centro cultural Lecrác de la antigua cárcel, una cata de aguas organizada por Aquona y El Norte de Castilla bajo el título “Agua de confianza para cuidar el planeta” y protagonizada por la campaña, el “hashtag” o etiqueta y la frase mediática #YoBeboAguadelGrifo, que Aquona está consiguiendo que la pronuncien y divulguen personajes relevantes y en particular los deportistas, que beben mucho agua, incluido Rafa Nadal.

La cata, más técnica que la popular que se celebró el pasado 22 de marzo en la plaza Mayor, estuvo dirigida por el experto profesional de Aquona David Ribes, un decidido y consciente apasionado del agua del grifo (según se autodefinió) y estuvo dirigida a unas 30 personas.

Precedió a la cata una exposición audiovisual con mensajes muy claros: el 99,5% del agua del grifo de España es de muy buena calidad; debemos concienciarnos del consumo de agua del grifo frente al agua embotellada; que Aquona trabaja para que el agua del grifo sea de la máxima calidad y con una seguridad alimentaria superior a la de cualquier alimento (es analizada nada menos que 500 veces al año, más de una vez al día, y sobre 13.000 parámetros) está infinitamente más controlada que la denominada agua mineral o embotellada (que en la mayoría de los casos fue analizada por tal o cual laboratorio para certificar su composición hace unos cuantos años, según indican en sus etiquetas); es muy barata, hasta mil veces más que la embotellada (por un céntimo obtendremos 10 litros).; no contamina ni genera residuos plásticos derivados de su envasado (España es el 5º país del mundo en consumo de agua embotellada, y alrededor de 3.500 millones de botellas de plástico no se reciclan al cabo de un año); nos aporta todas las sales minerales que necesita nuestro organismo; y, finalmente, su sabor está a prueba de los paladares más finos.

Asimismo, David Ribes advirtió de que existe una publicidad engañosa sobre que beber agua embotellada es beneficioso para la salud, cuando existen una mayoría de aguas embotelladas que proceden del grifo, que son aguas tratadas por diversos procedimientos que también nos venden para que tratemos el agua del grifo en nuestro domicilio. Procedimientos no aconsejables como la ósmosis inversa, que elimina los minerales que necesita nuestro organismo, o los procedimientos de descalcificación que sustituyen el calcio por sodio, un elemento mineral muy problemático para nuestro organismo y que eleva la presión arterial; o procedimientos que pretenden ser casi mágicos como los del agua imantada, un fraude.

Concluida la exposición y antes de iniciar la cata, David Ribes nos propuso levantar el brazo a quienes bebíamos habitualmente agua del grifo, y lo hicimos una mayoría. Y continuamos con una prueba de nuestra capacidad sensorial ante los 4 sabores, dulce, salado, ácido y amargo e iniciamos la cata de 6 muestras diferentes de aguas procedentes de diferentes lugares: una superficial de embalse, otra de desaladora, un agua de alta, media y baja mineralización y 3 aguas del grifo. En las 6 aguas debíamos determinar en fase visual su brillo y transparencia, color y limpieza, en fase olfativa su frescura y la presencia de productos químicos y en fase gustativa su sabor excelente, agradable o desagradable. Dos de las aguas del grifo eran de Palencia y fueron de las mejor valoradas por la mayoría de los asistentes, un hecho que consideró lógico David, porque afirmó que es un agua excelente y una de las mejores de España.

En el turno de preguntas manifesté la necesidad de que los palentinos no perdamos la confianza de que nuestro agua del grifo es de la mejor calidad y no volvamos a pasar por la experiencia de que por nuestros grifos salga un agua con malos olores, tan malos que no sólo no se puede beber, sino que resulta desagradable hasta ducharse.

A todos los asistentes nos regaló Aquona una botellita con un diseño muy atractivo con su logo y el hashtag #YoBeboAguadelGrifo que me sorprendió, y se lo expuse al ponente, tanto por su desagradable olor interior a barniz como por su fabricación en aluminio, un material poco aconsejable en alimentación por su degradación, prohibido en cocina en varios países (Alemania, Bélgica, Francia…, no en España que somos el país del mundo que más lo usa en alimentación) y ya comprobado científicamente como acumulativamente tóxico. Botellita de Aquona que espero cambie por otras de acero inoxidable.