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CERRATO INSOLITO

Marcelo de la Cal, el futbolista más longevo

MARCELO_1
Actualizado 31/01/2020 11:09:49
Fernando Pastor

Ha jugado principalmente de defensa, pero en tantos años ha experimentado todas las demarcaciones, incluido portero: siempre que faltaba el portero o se lesionaba, él se ofrecía porque le gustaba, y en todas las categorías por las que ha pasado ha jugado alguna vez de portero.

Hablábamos en el número pasado de Marcelo de la Cal Mieres, de Amusquillo, el jugador de fútbol más longevo de Castilla y León. A sus 57 años continúa jugando.

Y comenzó a hacerlo en el colegio Cristo Rey de Valladolid, donde fue a estudiar. Un año en categoría infantil y otros tres en categoría juvenil. Ya senior, jugó 10 años en el Betis de Valladolid, donde tuvo de entrenador a Juan Pastor, que les hacía rezar un Padrenuestro en el vestuario pidiendo que no hubiera lesionados.

Desde 1990 milita en el C. D. Derecho. 30 años, por ahora.

Su llegada al C. D. Derecho se debe a que unos primos, también de Amusquillo, organizaron un trofeo que se repetía todos los años enfrentando al equipo de fútbol de Amusquillo contra el C. D. Derecho, y tras el partido celebraban una merienda. Así recaló Marcelo en este equipo, que le fichó.

Ha jugado principalmente de defensa, pero en tantos años ha experimentado todas las demarcaciones, incluido portero: siempre que faltaba el portero o se lesionaba, él se ofrecía porque le gustaba, y en todas las categorías por las que ha pasado ha jugado alguna vez de portero.

En un partido tuvo que hacer de árbitro. Jugaban en Puente Duero y el árbitro no se presentó. Le llamaron y dijo que a él le habían notificado que el partido era el domingo, pero realmente estaba puesto en sábado. La Federación propuso que si los dos equipos estaban de acuerdo, hiciera de árbitro un jugador de un equipo en la primera mitad y uno del otro equipo en la segunda. Marcelo hizo de árbitro en la primera parte, y en la segunda jugó. El partido finalizó 2-2.

Estuvo 5 temporadas años de entrenador-jugador. Cuando no había jugadores suficientes para completar el cupo máximo de fichas se hacía ficha él, y aunque tenían prioridad los jugadores-jugadores, siempre surgía la ocasión de jugar. Cuando llegó otro entrenador él seguía teniendo ficha si había cupo, y ahí se ha mantenido, jugando una temporada tras hora, aunque con los años es lógico pensar que en caso de duda siempre tiene preferencia un chaval joven, que va a tener mejor condición física, pero a lo largo de una temporada siempre juega un buen número de partidos.

Además de jugar colabora en las tareas del club en las labores burocráticas como tramitar las fichas y otras similares.

A lo largo de tantos años, ha vivido innumerables anécdotas.

Jugando en Fuente de la Mora (campo del C. D. Derecho) contra el Villalón, vieron como un coche se salía de la carretera y saltaba la valla. Todos los jugadores acudieron en auxilio de los accidentados.

En un tiempo en que los campos de fútbol eran de tierra, no eran muchos los que se animaban a jugar, sobre todo en invierno, y costaba juntar a gente suficiente para formar un equipo. Por ello han llegado incluso a parar a ciclistas que pasaban por allí y proponerles que se pusieran a jugar al fútbol con ellos; dejándoles botas y camisetas. En otra ocasión convencieron para que jugara a un chico brasileño que había ido como simple espectador con su novia a verles jugar. Eran pequeñas trampas que hacían en las alineaciones.

Marcelo ha jugado en varias competiciones en la misma temporada. Los sábados en la liga interhospitalaria que disputaban las distintas secciones de los dos hospitales de Valladolid, Clínico y Residencia: Cirugía, Medicina Interna, etc., y él jugaba porque trabajaba en Iberdrola, empresa que tenía equipo en esta liga interhospitalaria. Los domingos por la mañana, si había escasez de jugadores en el C. D. Derecho “B” jugaba con ellos. Y los domingos por la tarde lo hacía con el primer equipo del C. D. Derecho. Durante dos años jugó además simultáneamente una liga de Fútbol Sala que se organizó entre las diferentes consejerías de la Junta de Castilla y León, en las que en cada equipo permitían participar a dos jugadores que no fuesen trabajadores de la Junta; él jugaba con el equipo de la Consejería de Sanidad, donde estaba su primo Samuel.