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¿Qué es eso de los repartidores de costes?

abogados_repartidor
Actualizado 17/02/2020 10:46:49
Redacción

Repartidores de costes se llaman. A mí me costó asimilar que eso era un sistema para repartir o distribuir el gasto de calefacción en una comunidad de propietarios con calefacción central. Lo que hacen es simple: miden el calor que sale de cada radiador.

Repartidores de costes se llaman. A mí me costó asimilar que eso era un sistema para repartir o distribuir el gasto de calefacción en una comunidad de propietarios con calefacción central. Los repartidores son unos aparatos del tamaño de una cajetilla de tabaco, con unos imanes o ganchos que se ponen en cada radiador de la casa. Lo que hacen es simple: miden el calor que sale de cada radiador.

Solo eso no nos dice nada, pues seguirá saliendo de cada radiador el mismo calor que antes de instalarlos ¿no? Pues no, desde luego que no, porque también te pone el instalador unas llaves de regulación del paso del agua nuevas, unas llaves con una rosca que permite abrir o cerrar el paso para tener más o menos calor. Se llaman llaves termostáticas. Su precio suele aproximarse a los treinta y pocos euros cada uno en su versión básica.

Antes había también llaves simples de apertura o cierre mediante roscas que permitían el paso de agua en mayor o menor medida, aunque normalmente era mejor no tocarlas pues solo se podían abrir o cerrar pero no regular el flujo, poniendo por ejemplo a la mitad el paso o al mínimo. De modo que las nuevas llaves termostáticas tienen hasta 10 niveles que nos va a permitir ahorrar si no necesitamos tener la habitación al máximo. También hay llaves con programadores sobre unos 90 euros e incluso otras llaves digitales, con conexión al móvil, que rondan los 500 euros, aunque seguro que pronto las fabricarán más baratas, permitiendo estas últimas regular la temperatura de la habitación mediante el teléfono móvil, aunque nos encontremos a kilómetros y kilómetros de distancia.

Para su instalación, no hay que hacer más obra, ni rozas, ni tuberías, ni nada de nada. Solo las llaves y el dispositivo que, por cierto, se ponen en una mañana; y el aparato te lo alquilan muy, muy barato o te lo venden, a elegir.

La empresa que se encarga de la contabilización, mide los consumos que se producen mediante un dispositivo por control remoto, es decir, no hace falta que entren en casa para ver lo que ha gastado cada radiador. Desde el mismo portal del edificio el proveedor capta las medidas de todos los aparatitos instalados. Suelen hacerse de tres a seis mediciones en lo que es la campaña de invierno. La empresa manda los datos al Administrador de Fincas y este gira los recibos a cada propietario en función de lo que haya gastado cada uno.

La medida tiene una repercusión inmediata: el ahorro. Y lo es hasta niveles del 40% de lo que se estaba gastando. ¿Cómo es posible tanto ahorro? Muy fácil. Esos vecinos que viven solos y sus hijos están en Madrid, cierran permanentemente las dos habitaciones que ya no usan y cuando vienen, abren las roscas y dan calor a esa habitación; o el caso de esa habitación de la plancha que no se usa o ese comedor que no se usa más que los domingos, o incluso esas vacaciones de varios días, etc.

Hasta ahora la calefacción en las comunidades con calefacción central se distribuía en función del coeficiente de participación que tiene cada piso. Piso grande mayor participación que piso pequeñito. ¿Qué pasa si cerramos todos los grifos y no consumimos calor? Nada. No pasa nada porque pagaremos lo mismo pues nuestra cuota de participación sigue siendo la misma y aunque nos vayamos de vacaciones dos meses, nos van a pasar el consumo de calefacción.

Con los repartidores de costes, los aparatitos dicen cuánto hemos consumido y nos cobran en función de ese consumo, de modo que si hacemos un esfuerzo en ahorrar calefacción, ese esfuerzo se ve recompensado con un menor gasto; y si nos hemos ido un puente y hemos cerrado todos las llaves, es seguro que tendremos un ahorro en la factura de comunidad.

Situación legal

En el 2012 la Unión Europea aprobó una directiva de obligado cumplimiento para España al igual que para todos los países de la Unión. Para que esta directiva sea obligatoria en la práctica, es necesario lo que se denomina transposición, es decir, aprobar una norma en España que adopte esa normativa, lo cual no se ha efectuado aún en nuestro país. ¿Porqué no se ha efectuado esa transposición que va a suponer un importante ahorro de energía para muchas familias, un importante ahorro para el país y en consecuencia un importante ahorro para el medio ambiente pues la energía no se regala sino que se obtiene de diversas formas de la naturaleza? ¿Por qué?

El año pasado, la Comisión Europea denunció a España ante el Tribunal de Justicia por no haber transpuesto aún la Directiva obligatoria.

A mí personalmente no se me ocurre otra motivación que la política de sillas giratorias que tenemos en este país y que supone que si se gasta menos energía, se gana menos dinero por parte de las grandes empresas del sector donde están sentados los amigos de quienes tienen que tomar la decisión de implantar la medida y hacer obligatorio ahorrar a la gente y al país grandes consumos de energía. 'Pamatarles', vamos.

Durante el gobierno del partido popular no se ha conseguido sacar una medida de esta naturaleza salvo un borrador tardío, pendiente de aprobación en la actualidad, publicado por el gobierno popular meses antes de la moción de censura de mayo de 2018 (la directiva es del 2012) en el que se regula la obligatoriedad de instalar estos dispositivos, pero tampoco se ha tenido el valor de sacarlo adelante en el período socialista, por lo que aún hoy no es obligatorio.

Yo creo que ha llegado el momento de hacerlo y que el gobierno actual puede desarrollarlo y ahorrar mucha energía y mucho consumo al país, prescindiendo de que las grandes firmas energéticas vean descender sus cuentas de resultados hasta adaptarse al nivel de consumo real y sostenible. Porque, si lo pensáis, el ahorro no es nada más y ni nada menos que la energía que tiramos a la basura, manteniendo una casa calefactada cuando nos vamos siete días de vacaciones o cuando cerramos las dos o tres habitaciones que nadie va a ocupar. Esa energía se pierde. Y se paga, claro.

¡Ánimo y valor, gobernantes! dicten esa medida ya. Se dice que hay tres Españas: la de los unos, la de los otros y la de los que estamos hartos de los unos y de los otros. Si hubieran gobernado estos últimos, seguro que ya habrían adoptado esta medida.

Antonio Landa Salvador

ABOGADO Y ADMINISTRADOR DE FINCAS

con la colaboración de Ana Pérez del Río