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A PIE DE ARBOL

Crimen y maltrato a la mujer

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Actualizado 02/03/2020 11:19:22
Flaviano Casas Martínez

El machismo, la brutalidad, el terror y la muerte se extienden incluso a los hijos en un paroxismo ciego y virulento que las instituciones se muestran incapaces de contener. En los últimos años, más de mil mujeres han sido asesinadas, cifra aterradora que revela una violencia estructural.

Recuerdo que en una manifestación contra el asesinato de mujeres, la policía intervino contundentemente por lo que una de ellas, abatida en el suelo gritó: “perdonen las molestias, pero nos están asesinando”.

El machismo, la brutalidad, el terror y la muerte se extienden incluso a los hijos en un paroxismo ciego y virulento que las instituciones se muestran incapaces de contener. En los últimos años, más de mil mujeres han sido asesinadas, cifra aterradora que revela una violencia estructural. Pese a todo existen grupos y personas que la niegan, incluso se envalentonan y agreden las “manadas” en franco desafío a la mujer, a sus derechos y a la propia sociedad.

La impunidad goza incluso de reconocimiento chulesco, de manera ostensible, en comentarios de bares, calles y plazas. Este es el caso reciente que se dio en la ciudad de Palencia, donde las mujeres respondían a las muertes con una exposición de zapatos como símbolo de las ausentes, asesinadas por los crímenes machistas. Pues bien, en dicho y concurrido lugar, acercose un hombre y en tono despectivo preguntó a las mujeres “si estaban montando un mercadillo para la venta de zapatos”.

¿Dónde está la Ley y el Pacto de Estado contra la Violencia de Género? -El maltrato y el crimen tienen muchas aristas. Si se atreven a denunciar, el Estado, la policía y la Justicia son incapaces de protegerlas. La Ley Integral contra la Violencia de Género de 2004, no tiene recorrido y a todas luces resulta obsoleta. Las estrategias machistas de abuso y dominación se plasman también en asesinatos fuera del ámbito familiar: suicidios por acoso, víctimas de la trata, entornos de la droga “mulas”, “desaparecidas”… La Justicia administra y sanciona el crimen cuando ya se ha cometido, pero las instituciones ¿cómo lo previenen?. La sociedad ¿cómo responde?.

Hay que calar hondo en la materia y poner al descubierto el componente social de odio que se desata contra las mujeres. Veamos un ejemplo revelador que se daba y se da con frecuencia en todo tiempo y lugar. El historiador Paul Preston en el prólogo del libro “Muerte en Zamora” del autor Ramón Sendero, escribe el siguiente párrafo: “El general Queipo de Llano, que de hecho era el virrey del Sur de España, intercalaba misiones radiofónicas con referencias sexuales; describía violaciones con grosero deleite y animaba a sus milicias a repetir dichos actos. En un celebérrimo discurso Queipo de Llano declaró: nuestros valientes legionarios y regulares han demostrado a los rojos cobardes lo que significa ser hombres de verdad, y a la vez a sus mujeres. Esto es totalmente justificado porque estas comunistas y anarquistas practican el amor libre. Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricones. No se van a librar por mucho que berreen y pataleen”.

Finalmente quiero destacar el noble compromiso, entre tantas, de dos mujeres consideradas mártires por la defensa de la TIERRA: María do Espíritu Santo, asesinada en la Amazonía junto a su marido Claudio Ribeiro, por la mafia de los madereros que invadieron sus tierras. Igualmente la monja estadounidense Dorothy Stang murió tiroteada por el criminal círculo de hacendados que se autoproclaman “Los de la bala”. Dio su vida por ser defensora a ultranza del Programa de Desarrollo Sostenible, en pro de los campesinos “Sin Tierra”, y su testimonio no deja de crecer, alentado tal vez por la consigna proclamada en su sepelio: ¡No estamos enterrando a Dorothy, la estamos plantando!

En esta memorable fecha, unida toda la sociedad como árboles junto a la ribera, “No nos moverán”. ¡Feliz Día de la Mujer!.