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CERRATO INSOLITO

Los saludos, el revolquín y la carnefuera

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Actualizado 17/02/2020 10:22:26
Fernando Pastor

En Valoria la Buena el lunes de Carnaval tiene lugar una tradición que data del siglo XIV, la Carnefuera. Derivada de las Carnestolendas, celebra el inicio de la Cuaresma y por tanto el último día que la iglesia permitía comer carne.

Llega un nuevo Carnaval y es menester relatar varios aspectos curiosos de esta celebración en diversas localidades cerrateñas.

En Castroverde de Cerrato, la Cofradía de Ánimas tenía como una de sus fuentes de financiación los saludos. Con cada revoleo de la bandera, quien quisiera podía lanzar un saludo o un deseo: “saludo a mí hermano, que vive en Bilbao”, o “deseo que mi tío, que está enfermo, se restablezca”, etc. Cada proclama de este estilo había que pagarla, aportando una moneda. Con el paso del tiempo las peticiones y dedicatorias fueron degenerando en su contenido, hasta el punto de que el cura decidió poner fin a la actividad de la cofradía.

En Esguevillas de Esgueva también había Cofradía de Ánimas que hacía peticiones y brindis al tiempo que se tocaba el tambor. Traían un predicador y para pagarle salía el alguacil y varios chicos a pedir por la calle. Recaudaban chorizos, huevos, dulces, etc., productos que el Miércoles de Ceniza convertían en dinero subastándolos, acto que denominaban 'el remate'.

El revolquín

Muy curiosa, y con características especiales, era la Cofradía de Ánimas de Soto de Cerrato.

Además de los actos similares a los organizados por las cofradías de otras localidades, dos semanas antes del carnaval el que tocaba la tambora recorría el pueblo tocando, y la chavalería iba detrás. De vez en cuando aceleraba el ritmo del toque y decía “un revolquín”, señal que los niños obedecían revolcándose por el suelo. Como solía ser época de lluvias y las calles estaban embarradas, se rebozaban en barro. También decía “un codín”, y los chavales movían un codo; “el otro codín”, “media vuelta”, “vuelta entera”… y los niños obedecían como títeres. Para dar por finalizada la ronda, volvía a tocar un revolquín y una especie de jota.

En esta cofradía de Soto solamente podían ser miembros los hombres. En las meriendas de los días de Carnaval no participaban las mujeres casadas. Tras la merienda había un baile que en los años cuarenta era amenizado con un pianillo con un manubrio que accionaba el señor Alejandro.

Al igual que en otras cofradías similares los cofrades tenían obligación de acudir a misa durante los Carnavales, así como a los funerales de otros cofrades cuando fallecían. La forma de controlarlo era muy singular: había un libro con tantas cuerdas como cofrades, se pasaba lista y si un cofrade no estaba presente, se tiraba de su cuerda para luego apuntar su nombre e imponerle una sanción de 10 céntimos.

El revoleo de la bandera se acompañaba de órdenes graciosas que el capitán daba al abanderado utilizando de transmisores a dos niños, que corrían las picas. Que se diera la vuelta mirando a un determinado lugar (a las campanas, al público…), que hiciera el revoleo pasando la bandera por debajo de las piernas, etc.

Carnefuera

En Valoria la Buena el lunes de Carnaval tiene lugar una tradición que data del siglo XIV, la Carnefuera. Derivada de las Carnestolendas, celebra el inicio de la Cuaresma y por tanto el último día que la iglesia permitía comer carne.

Desde por la mañana los vecinos de Valoria, sobre todo los jóvenes, salen ataviados con cencerros y esquilas, imitando el pastoreo, y van por las casas recaudando comida de las matanzas. Luego van a comerlo al campo: a los chozos, a las cuevas de Valdecelada, de la Granja San Andrés o del Pico del Águila… Después de comer hacen juegos, y bajan a las bodegas. Si hace mal tiempo, encienden hogueras o incluso la comida también la hacen en las bodegas.

Este día antiguamente a los niños se les permitía faltar a la escuela y fumar. En la actualidad no hay problema con lo primero (los días de carnaval no son lectivos) y respecto a lo segundo se les da cigarros de chocolate.