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POR CAUCES Y LADERAS

Cazar en tiempos revueltos

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Actualizado 02/03/2020 10:23:57
Por cauces y laderas

Finalizó la temporada de caza 2019-2020, con más pena que gloria, enfrascados en una fulgurante sensación de que poco o nada ha cambiado, a pesar de las benevolencias climatológicas que asistieron la primavera pasada.

TELLO ANTOLÍN

Finalizó la temporada de caza 2019-2020, con más pena que gloria, enfrascados en una fulgurante sensación de que poco o nada ha cambiado, a pesar de las benevolencias climatológicas que asistieron la primavera pasada. A ver ésta, si entra con buen pie y nos trae abundantes lluvias para crear cobertura y que nuestra fauna pueda reproducir con normalidad. Felices corretean las “parejas” de perdices por siembras y caminos y la apocada liebre se deja entrever en contadas ocasiones a diferencia de sus parientes los conejos que vienen y van, buscando nuevas parejas. Así, que la naturaleza resplandece ante nuestros ojos en un verde que enaltece nuestros sentidos, todo teñido de mil tonos y colores, pero siempre alternados con ese verde, verde jara, verde trigo, verde primavera. Estamos en buena época para realizar las gestiones oportunas de cara a la próxima temporada mejorando el coto, observando las especies, controlando refugios y bebederos. Afortunadamente este año la palabra “sequía” parece estar un poco más lejana que en las postreras campañas y darle ese empujón que al menos la caza menor necesita, para seguir ofreciéndonos un año más, esos esperados lances. Y es que no me negarán que aunque la primavera traiga un carácter afable, corren malos tiempos para la lírica. Fíjense, amigos y echen la vista a un lado, o mejor dejemos de hacerlo y unámonos todos, que es lo que a este colectivo le falta. Esa unión que ejerza la fuerza necesaria para que cambie el punto de vista que la sociedad tiene de nosotros, para que dejen de acosarnos con leyes y prohibiciones, términos que tienen por sinónimo nuestros gobernantes y que no tienen nada que ver: “Legislar no es sinónimo de prohibir". Ahí está en el aire la solución que se va a dar a la nueva orden de caza. Estamos en el camino hacia la próxima temporada y seguimos igual; ya empezamos a “agazaparnos” con los ojos exaltados y mirando hacia todos lados (cual zorra en un zarzal), escrutando la manera de salir del atolladero sin que se nos dé una solución desde arriba. Y al ritmo que va el asunto, veo de nuevo que encasillan esto como una caza desleal tiznándola con sucios argumentos procedentes del sensiblero “urbanita”, la caza es ancestral donde las haya, calificada dentro de nuestro mundo como un arte noble; y hablando de arte y aunque me salga un poco del tema, a los toros también les han dado una “estocada”. Y sin olvidar, el triste y discutido caso de la caza de la liebre con galgo y la epidemia de las sociedades protectoras y animalistas, que nos tachan de asesinos, insensatos y otra serie de improperios que sería de mal gusto repetir. Miremos hacia donde miremos, el cielo esta nublado ¿Qué pensará este “grupúsculo” de iluminados cuando las poblaciones de ciervos y jabalíes se disparen y provoquen todavía más accidentes y dañen la cubierta vegetal? La caza no es más que un elemento regulador del ecosistema dentro de lo mismo, y acciones como ésta son precisamente las que terminan por destruir un ecosistema equilibrado; lo quieran ver o no, la caza es determinante para el mundo rural y fijar población. Todo esto ya es sabido por todos y agua pasada. Pero el último “reventón” hacia nuestra actividad lúdica y catalogada como deporte, es el nuevo borrador de la Ley de caza de Castilla y León. ¡Por cierto…!, ahora creo que se va a llamar 'Orden de Aprovechamiento Cinegético de la Comunidad o de Castilla y León', mediante el cual se nos quiere “borrar” del mapa. Y, de aprobarse según está legislado, sería un golpe “mortífero” para la caza. En fin, muy pronto estaremos en primavera, etapa en la que la caza queda un poco de lado y sale a relucir nuestra personalidad, el ecologismo que todo cazador lleva dentro, aprovechamos, para charlar y recordar con los amigos —sobre todo recordar— lances, mirando hacia otro lado como hasta ahora, y preparándonos ya para lo que se nos avecina.