Disponible en
Ir a la versión móvil App para iOS App para Android en Google Play
Síguenos en twitter Estamos en Facebook YouTube
Compartir:

CERRATO INSOLITO

Erik el Belga

Cerrato_Erik_el_Belga
Actualizado 17/07/2020 17:28:43
Fernando Pastor

Nacido en 1940 en la ciudad belga de Nivelles en 1940, tras cursar estudios de Arte y Pintura, ejerció como anticuario y restaurador. El hecho de que sus clientes le solicitaran obras de arte que no tenía propició un salto en su carrera: se convirtió en falsificador de obras de arte sacro. No para venderles a los clientes la obra falsificada, sino para robar el original y dar el cambiazo por la copia elaborada con tanta calidad que algunos museos desconocen que lo que albergan no es el original.

El pasado 19 de junio fallecía en Málaga René Alphonse Ghislain Vanden Berghe, más conocido como Erik el Belga.

Nacido en 1940 en la ciudad belga de Nivelles en 1940, tras cursar estudios de Arte y Pintura, ejerció como anticuario y restaurador. El hecho de que sus clientes le solicitaran obras de arte que no tenía propició un salto en su carrera: se convirtió en falsificador de obras de arte sacro. No para venderles a los clientes la obra falsificada, sino para robar el original y dar el cambiazo por la copia elaborada con tanta calidad que algunos museos desconocen que lo que albergan no es el original. Por lo que también era ladrón, conocido mundialmente como Erik el Belga.

También comenzó a robar para vender a otros anticuarios. Se calcula que robó más de 6.000 obras, muchas de ellas en la península ibérica por la facilidad que le daba haber aprendido castellano durante su estancia en el ejército, donde coincidió con compañero de origen español.

Su justificación, no exenta de base, era que en general las obras de arte estaban muy descuidadas en cuanto a su conservación y que los adquirentes las iban a apreciar mucho más y a cuidar mucho mejor.

En el Cerrato operó a principios de la década de los 80. Él o sus cómplices (al parecer acompañados de una mujer y una niña) visitaban como turistas las iglesias y museos. Tomaban nota de las obras de arte allí existentes, fotografiaban aquello que despertara su interés y realizaban planos del lugar.

En la noche del 8 al 9 de septiembre de 1981 la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Reinoso de Cerrato fue escenario del robo de un altar churrigueresco del siglo XVII-XVIII, excelentes esculturas de las figuras de Santa Ana con la Virgen y el Niño (siglo XIV), un altorrelieve renacentista de Santa Lucía, un Cristo románico del siglo XIII, una talla de San Cristóbal ( siglo XVI), una custodia de plata, la cruz parroquial, dos cálices, un copón, una custodia, una cruz, un rosario muy valioso, un corazón de plata atravesado por una flecha, una estatua de San Sebastián atado a una columna, una figura de San Juan arcaizante, etc.

Esa misma noche Baltanás, en plenas fiestas de la Virgen de Revilla, también se llevó idéntica sorpresa. Cuando acudió la sacristana a tocar las campanas para anunciar la Misa de Acción de Gracias del día posterior a la fiesta, se encontró con la puerta de la iglesia forzada con una palanca y desvalijada. Varios jóvenes fueron testigos, a las 5 de la mañana, de cómo los saqueadores huían en un coche Seat 124 cuya matrícula anotaron, resultano ser una matrícula robada. Llamados a declarar, les fue mostrada la fotografía de Erik el belga y no dudaron de que era el mismo que habían visto.

Se llevaron el conjunto conocido como Huida a Egipto: las figuras de San José, La Virgen y el Niño, la borriquilla (y una palmera) huyendo de la matanza de inocentes de Herodes. En concreto la de la Virgen con el Niño, del siglo XIII, es la figura de belén más antigua que existe en la península ibérica; el resto de las figuras serían añadidas dos siglos después. Las tablas y las coronas de las figuras no se las llevaron; quizás por la precipitación si fueron vistos, pues estaban en la iglesia arrancadas.

Otra localidad cerrateña en la que Erik el Belga dejó su tarjeta de visita fue Villamediana. Concretamente el retablo de su iglesia de Santa Columba.

En enero de 1982 es detenido en Barcelona y encarcelado en la cárcel Modelo. No era su primera detención, ya lo había sido en 1966 y en 1976. Esta última fue más una entrega voluntaria, cansado de vivir escondido y dispuesto a colaborar para recuperar parte de lo robado para obtener un atenuante. Ello posibilitó la recuperación de más de 1.500 obras de arte robadas en todo el mundo y vendidas a anticuarios, muchas de ellas en mejor estado que cuando fueron sustraídas ya que las había restaurado. Entre lo recuperado, varias de las figuras de Reinoso, y la de la Virgen de Revilla y el Niño, de Baltanás. Esta última la tenía un anticuario de Toulouse, aunque no fue su primer destino. Lo que no apareció fue el resto de las figuras del conjunto de la Huida a Egipto.

Ahora la antiquísima imagen de la Virgen de Revilla se encuentra custodiada en el Museo del Cerrato, mientras en la iglesia hay una réplica del conjunto de la Huida a Egipto elaborada tras el robo.

El atenuante de su colaboración, una fianza y la prescripción de algunos delitos posibilitaron que Erik el belga quedara en libertad en 1985.

La noche del 25 al 26 de enero de 1987 fueron robadas 10 tablas pintadas al óleo con imágenes y escenas de la vida de diversos santos, profetas, reyes… del retablo de la iglesia de San Pelayo de Olivares de Duero, lo que motivó que el nombre de Erik el Belga volviera aparecer en los medios de comunicación cerrateños. Sin embargo nunca se aclaró la autoría, e incluso hay indicios que lo contradicen: quien fuera optó por lo más fácil, no sustrayendo las obras de más valor sino las que se encontraban descolgadas y sueltas porque habían sido restauradas y a la espera de acondicionar el ábside en que iban a ser emplazadas. También fue diferente la forma de entrar al templo: no forzaron la puerta sino que hicieron un gran butrón en el lateral más escondido que produjo desperfectos también en el interior.

El retablo de la iglesia de San Pelayo de Olivares de Duero, obra de los más importantes pintores y escultores de la época, estaba formado por 51 tablas calificadas por los expertos como la más importante colección de pinturas de principios del siglo XVI en la provincia de Valladolid.

9 de las 10 tablas robadas fueron encontradas 4 meses después en Madrid.

Erik el Belga se afincó en la provincia de Málaga. Se dedicó a pintar sus propios cuadros y donarlos con fines benéficos.

En una entrevista concedida manifestó que las obras de arte son patrimonio de los pueblos, no de la iglesia.

Dejó escrita una autobiografía cuyo título refleja perfectamente su actividad: “Por amor al arte”.