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CULTURA

Emerocallis Fulva, la exposición de Maisterra en la Díaz Caneja de Palencia

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Actualizado 06/08/2020 12:01:34
Redacción

No se pierdan un Maisterra impactante y siempre provocativo.

Narciso Maisterra se reinventa haciendo lo que le gusta. Y esta vez nos muestra las últimas creaciones de su prolífica obra, 45 obras de su última etapa, como siempre, impactante, provocativo y genial. El título de esta exposición, ‘Hemerocallis Fluvea’, hace alusión a una de las plantas que pueblan su jardín; una planta –ahora precisamente en su apogeo- cuya flor dura un solo día, ...algo así como la vida, según palabras del propio Narciso.

El día de la inauguración, el próximo 20 de agosto, jueves, el pintor asistirá a la sala de exposiciones de la Fundación Díaz Caneja de 12:00 a 14:00 horas.

Fundación Díaz Caneja. C/ Lope de Vega, 2. Palencia.

Compartimos con vosotros la información del catálogo:

NARCISO MAISTERRA | HEMEROCALLIS FULVA

Narciso Maisterra es un pintor vocacional, que en las décadas sesenta y setenta del siglo pasado vivió en los Estados Unidos, cuando el centro artístico y el mercado del Arte mundial se desplazó de París a Nueva York. Allí conoce y convive con las tendencias pictóricas de vanguardia.

Sin embargo, en relación con estos grupos y corrientes pictóricas coetáneas a su obra, se mantiene al margen, ofreciéndonos creaciones artísticas personales, con un estilo propio, heterodoxo, marcadamente peculiar, en gran parte autodidacta, pero de formación compleja. Partiendo del realismo como una síntesis de la visión figurativa unida al sentimiento, busca la esencia del ser humano en un mundo caduco y efímero, despreciando el culto al cuerpo del nuevo hedonismo. Transmite con su obra un mensaje impactante, tratado desde un punto de vista postmoderno y vanguardista.

Maisterra es original y provocativo; repulsivo tanto como magnético; inquietante a la vez que auténtico; sugestivo y salvajemente humano. Su temática y sus planteamientos compositivos, son inusuales e innovadores; giran, casi siempre, en torno al ser humano, abordándolo en solitario, dejando entrever unos sentimientos de profunda soledad, incomunicación y angustia.

Solo el pintor Francis Bacon es su referente artístico por excelencia. Representa para él, la gran fuerza creadora e inspiradora. Su estética y temática le influyeron tanto, que lo reconoce como un antecedente en su obra. En sus autorretratos organizados en un políptico a modo de retablo, plasma, con un metalenguaje expresionista, “el dolor que todos llevamos dentro”, como un Francis Bacon revitalizado.

No concibe sus cuadros como mera decoración, para él, pintar es una necesidad vital. Evidencia la búsqueda constante de la existencia y de la esencia humanas. Su contemplación no nos deja indiferentes, perturba, inquieta, intimida, desasosiega; nos recuerda continuamente “el paso fugaz de la presencia”; nos provoca interrogantes sobre la vulnerabilidad y fragilidad del ser, la vejez, la soledad…

Excelente dibujante, que consigue con una austera gama de colores, un extraordinario tratamiento de la luz y de la atmósfera. A través del óleo o del pastel, pinta en sus obras cuerpos ancianos desnudos, estudios anatómicos que trascienden de lo corporal para comunicarnos el mensaje de la existencia humana y su fugacidad. Nos gritan desde su silencio tempus fugit, pero sin tragedias, asumiéndolo con naturalidad.

Maisterra, con sus mujeres inertes, en decúbitos pronos y supinos sobre mesas, nos evoca a la morgue… Intenta aprehender el momento. Vuelve la caducidad de la vida. Crea visiones congeladas, aisladas del entorno, pero con una profunda carga existencial. Sus modelos, plastificados con transparentes cendales, asemejan cuasi cadáveres hiperrealistas en inusuales e innovadores escorzos.

En su obra reciente, de su paleta también salen mujeres adultas, precisas, sensuales y voluptuosas. Claroscuros de estudios anatómicos femeninos sin rostro, entre las luces y sombras del sol de verano en el jardín y en las salas del museo, pintadas con naturalidad, sin artificios. Realismo intimista sin posibilidad de hallar fuera de sus cuerpos la razón de su existencia.

Ángel Del Olmo García. Historiador del Arte

Maisterra muestra en su obra lo que la crítica ha denominado “la belleza de lo feo”. Incomodan sus efigies de la senectud, estética totalmente opuesta a los actuales cánones ortodoxos de la beldad. Representa con realismo naturalista exacerbado la decrepitud humana, a menudo tomando como modelo su propio cuerpo, reflejando magistralmente sin autocomplacencia “la topografía macilenta de la piel en un cuerpo anciano”. Escorzos en dirección al espectador, sin el menor atisbo de glamur ni de pudor, que a la retina del espectador a veces resultan sórdidos, repulsivos; transmitiéndonos, a través de un crudo lenguaje expresionista de violencia visual, un mensaje profundamente sentido de angustia, soledad y fragilidad del ser humano.