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CERRATO INSOLITO

Gonzalo Alonso, el milagro económico

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Actualizado 15/10/2020 13:54:56
Fernando Pastor

Continuamos con las brillantes ideas económicas del cerrateño como presidente del Real Valladolid.

Continuamos con las brillantes ideas económicas del cerrateño Gonzalo Alonso como presidente del Real Valladolid.

Dada la situación económica del club, la principal preocupación era la financiación. Hasta el punto de no tener dinero ni para comprar balones para el equipo filial. Pero Gonzalo Alonso se convirtió en un experto en obtener recursos.

En 1981 la liga terminó muy pronto, en Mayo, y se planteó que no podía estar sin ingresos tanto tiempo, hasta el inicio de la siguiente liga, por lo que tenía que buscar ingresos en esos meses. Dado que formaba parte de la plantilla el hondureño Gilberto, se le ocurrió organizar una gira por Sudamérica: Venezuela, Honduras, Costa Rica y El Salvador. En Honduras jugaron en el pueblo de Gilberto, San Pedro Sola, localidad cercana a la selva, lo que propició que acudiera al partido mucha gente con los racimos de plátanos para venderlos y sufragar así el precio de las entradas.

Un antiguo jugador del Valladolid, Viso, que estaba de taxista allí, les dijo que para ganar al Deportivo Saprissa tenían que correr mucho, pues este equipo venía de ganar 3-0 al Santos, el equipo de Pelé. Gonzalo Alonso se lo comunicó al vestuario antes de empezar el partido y salieron como motos. A los 20 minutos ya ganaba el Valladolid 2-0, por lo que Rusky y Joaquín tras celebrarlo se dirigieron al palco y preguntaron a Gonzalo: “presi, ¿seguimos corriendo o aflojamos un poco?”

La gira constaba de 7 partidos, a razón de un millón de pesetas cada uno, dinero suficiente para pagar las nóminas. En lo deportivo se saldó con 4 victorias y 3 empates.

En 1982 logró que a Valladolid le fuese adjudicada una sede para un grupo del Campeonato del Mundo, pese a que en principio no podía ya que la FIFA no permitía construir nuevos estadios sino remodelar los existentes, cosa que era imposible con el campo viejo, pues se encontraba en un estado lamentable. Pero su insistencia logró la adjudicación, que se construyera el nuevo y que el Real Valladolid tuviera más de 80 millones de pesetas de beneficios.

También consiguió para Valladolid la final de Copa de ese mismo año, entre el Sporting de Gijón y el Real Madrid.

En una eliminatoria de copa el sorteo le deparó al Real Valladolid enfrentarse al Martos. Una pésima noticia en lo económico, pues la ida se jugaría en Valladolid, sin afición visitante (de la provincia de Jaén no vendría nadie) y con poca asistencia de afición local (día laborable, un equipo con poco tirón…), y para la vuelta un viaje largo y caro. Pero Gonzalo Alonso intuía que le llamaría el presidente del Martos proponiendo el cambio de orden de los partidos, ya que a ellos también les convenía jugar primero en casa para que sin estar la eliminatoria presumiblemente sentenciada (dada la diferencia de categoría de ambos equipos), acudiera más gente. Esa llamada se produjo y Gonzalo aceptó la petición y aprovechó para solicitar como condición un cambio de fecha que permitiera al Real Valladolid aprovechar el viaje a Sevilla para enfrentarse al Betis en Liga y no pagar dos viajes a Andalucía. El presidente del Martos no solo aceptó sino que se comprometió a pagar él el alojamiento del conjunto vallisoletanos durante esos días en tierras andaluzas.

Para el partido de vuelta Gonzalo Alonso envió cartas a los comercios vallisoletanos con entradas a muy bajo precio para que ellos regalaran a sus clientes, a cambio de lo que ellos quisieran. Con ello logró llenar un aforo de 22.000 personas y recaudar 4 millones de pesetas, convirtiendo esta eliminatoria de Copa de algo ruinoso a un chollo.

Otra iniciativa para sacar dinero fue organizar una subasta a través de varias emisoras de radio. Así obtuvo 257.000 pesetas ofrecidas por una peña por un balón de apenas 800 pesetas. En una de estas emisoras, La voz de Valladolid, el locutor, José Miguel Ortega, le dijo que a las 11 de la noche había que cortar el programa para conectar con Madrid, pero a esa hora la subasta estaba en pleno apogeo y recibieron la llamada de la directora diciendo que ni se les ocurriera cortar ya que estaba siendo una bomba de audiencia. A las dos de la mañana seguía la subasta de balones, camisetas, pantalones, botas…, recaudando más de 2 millones de pesetas. El propio Gonzalo Alonso se quitó el reloj de oro que llevaba diciendo que lo subastaba, poniendo precio mínimo de salida 25.000 pesetas y diciendo que si no había nadie que las diera se le quedaba él pero aportando de su bolsillo las 25.000 pesetas para el club. Un oyente le se adjudicó ofreciendo 32.000 pesetas, pero cuando días después se pasó por la emisora a dar el dinero no quiso llevarse el reloj, diciendo que se lo que quedase Gonzalo por su gesto y por todo lo que había hecho por el club la noche de la subasta.

Ya casi al final de su mandato, de nuevo maquinó una estrategia para obtener beneficios. La televisión daba 25 millones de pesetas por televisar un partido de liga, y el elegido con el Real Valladolid como local fue el que recibía al Real Madrid. Ello suponía un grave perjuicio, ya que si se televisaba se perdía taquillaje y la posibilidad de declararlo Día del club (precios superiores y pagando también los socios). En total se calcularon las pérdidas en unos 30 millones de pesetas, una cuantía mayor a los 25 que recibiría de la televisión. Tras varios viajes a Madrid logró que el partido a televisar esa temporada fuera el que le enfrentaría al Athletic de Bilbao que servía como inauguración de nuevo estadio. Con esta gestión logró dos grandes taquillas (una por recibir el Real Madrid, otra por ser la inauguración del estadio) y los millones de la televisión.

El mandato de Gonzalo Alonso finalizaba en 1982 y no quiso presentarse a la reelección.