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CERRATO INSOLITO

La Expedición Filantrópica, a bordo de un barco construido por un cerrateño

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Actualizado 30/11/2020 10:37:28
Fernando Pastor

En unos momentos en los que el tema de las vacunas está de plena actualidad, este 30 de noviembre se cumple el 217 aniversario de la denominada Expedición Filantrópica, que llevó por el mundo la vacuna contra la viruela, a bordo de la nave María Pita, construida por un cerrateño.

En unos momentos en los que el tema de las vacunas está de plena actualidad, este 30 de noviembre se cumple el 217 aniversario de la denominada Expedición Filantrópica, que llevó por el mundo la vacuna contra la viruela, a bordo de la nave María Pita, construida por un cerrateño.

A finales del siglo XVIII la viruela causaba cientos de miles de muertes en el mundo, por lo que encontrar una solución era perentorio. Esa solución se había buscado desde mucho tiempo atrás, pues parece que ya en el siglo XII a. de c. se descubrió en China que esnifando el polvo de las fístulas secas de quienes la padecían se lograba cierto grado de inmunización.

Los estudios fueron dando sus frutos. Primero se descubrió que inoculando una pequeña cantidad de pus de una persona infectada a otra sana podía inmunizarla (aunque algunas veces le infectaba tanto que le provocaba la muerte), hasta que en 1796 se inyectó en Inglaterra la primera vacuna como tal.

Fue la espita que desató posturas contrarias (como parte del clero inglés, que la consideraba una invención infernal) y favorables a la vacuna.

Entre los partidarios, Francisco Javier Balmis, cirujano de Carlos IV. El propio monarca español, viendo que la viruela estaba diezmando la población en sus colonias de América y Filipinas patrocinó que la vacuna llegara a ellas y encomendó a Balmis la tarea de llevarla, pues este cirujano tenía experiencia de trabajo de décadas en hospitales americanos y además era el traductor del Tratado histórico y práctico de la vacuna, del profesor Moreau de la Sarthe, así como de otros estudios relativos a otras enfermedades infecciosas.

Para lograr el éxito de la misión encomendada hubo que sortear todos los inconvenientes que iban surgiendo, siendo uno de los principales la conservación y refrigeración, estimándose como la mejor solución una cadena humana que permitiera vacunar con el virus de baja intensidad surgido en los vacunados la semana anterior.

El 30 de noviembre de 1803, con un presupuesto de 200 doblones y la embarcación María Pita cargada con todo lo necesario, la denominada Expedición Filantrópica partió del puerto de La Coruña hacia el continente americano, con escala previa en Canarias. La tripulación estaba formada por Francisco Javier Balmis, el cirujano Josep Salvany, personal sanitario, 22 niños de entre 3 y 9 años para iniciar con ellos la citada cadena humana y a cargo de ellos Isabel Zendal, madre de uno de ellos y encargada del orfanato de la Coruña del que procedían los 21 restantes.

La expedición llegó a Puerto Rico el 9 de febrero de 1804. Pero aquí ya estaba la vacuna, recibida de Dinamarca, por lo que la María Pita se dirigió a Venezuela. Los habitantes de Venezuela, Cuba, México, Colombia, Ecuador, Perú, Chile, Panamá y Bolivia fueron vacunados. Accidentes, enfermedades, temporales y piratas en el mar, clima poco propicio, oposición de parte de la población… fueron algunos de los problemas a los que tuvieron que hacer frente. De hecho Josep Salvany falleció de tuberculosis en Cochabamba (Bolivia).

Finalizada su tarea en el continente americano, la Expedición se dirigió a Filipinas, a las colonias portuguesas e inglesas en China y a la colonia inglesa de Santa Elena.

Tras dar prácticamente la vuelta al mundo, el 14 de agosto la María Pita regresó a la península Ibérica a través de Lisboa. Francisco Javier Balmis traía anotado en varios libros una especie de diario con la labor de la Expedición, para poder dar cuenta al rey.

Poco a poco la viruela fue remitiendo, hasta ser declarada erradicada en 1977.

El cerrateño Manuel Díez Tavanera, de Villaviudas aunque residente en La Coruña, fue el armador de la corbeta María Pita, embarcación elegida por su velocidad y economía.

Esta embarcación fue por tanto la protagonista de la primera vacunación de ámbito mundial, que implementó una especie de red sanitaria permanente (las vacunaciones tendrían continuidad a partir de entonces de forma periódica) y que aún sigue cosechando homenajes: en 2003 se celebró en La Coruña el segundo centenario de la partida de la Expedición. No en vano fue calificada como “el más noble ejemplo de filantropía que exista en los anales de la Historia”.